20-08-2020 EL MAL EJEMPLO VIENE DEL NORTE

Cuesta creer la actitud de algunos referentes políticos, periodísticos y sociales. Sus omnipotencias los llevan a cometer actos irreflexivos, como si representaran un pensamiento único, cuando justamente deberían actuar más equilibradamente porque entre sus adeptos, afiliados, o como se llamare, deben existir quienes piensan de diferente manera.
Todos tenemos derechos a protestar, pero cuesta interpretar la libertad colectiva. La libertad del bien común, del resguardo común, de la seguridad común. Más que nada si se trata de un tema tan delicado como la salud.
En este fin de semana largo, el intendente de Avellaneda, Dionisio Scarpin, desde esa ciudad hasta Reconquista, participó en una protesta contra la extensión de una cuarentena que, seguramente, su ego la analizará desde un punto de vista exclusivamente económico. De la misma forma que defendió al grupo Vicentín, argumentando que dicha empresa hace 40 años que genera trabajo. Bueno, en el último año tiró todo por la borda, participó en una cadena de créditos corruptos que esfumaron 18 mil millones de pesos del Banco Nación y dejó a la deriva a esos empleados que dice que hace 40 años que le dan trabajo.
Estas actitudes, sin el más mínimo ejercicio de libertad colectiva, lo llevan al funcionario a manifestarse públicamente que tiene coronavirus, mostrándose en las manifestaciones sin los elementos sanitarios que resguardan el contagio (tapabocas por ejemplo) exponiendo a los que dice representar a un brote del virus, en una ciudad que hacía mucho tiempo no tenía ningún caso. Lo tomo como un acto de prepotencia, como diciendo tengo el virus y me curo. Y si Scarpín, Ud. como muchos que ejercen el tráfico de influencias se recuperará rápidamente, pero no se olvide que los muchos que pudieron contagiarse no poseerán médicos exclusivos a los costados de sus camas, ni hablar de respiradores porque en ese caso Ud. seguramente tendrá preferencia de uso.
“Juntos construiremos la ciudad que soñamos”, era una de las frases de campaña proselitista.
Hubo otros casos de “inadaptados sociales” como el caso del Pastor Evangélico Víctor Doroschuk que en una localidad de Mendoza, luego de sucesivos encuentros religiosos ocasionó el brote de 45 casos positivos de Covid. Claro, la pasada de “gorra” no podía esperar.
Tengo algunos en mi rubro también, no vaya Ud. a creer que los pelotudos están sólo de su lado: Alejandro Fantino; Luis Novaresio; Eduardo Feinmann (estos dos últimos abogados, seguramente creen que fueron a la facultad únicamente a aprender leyes), hay actores y hay otros anticuarentenas que murieron de coronavirus, como Ángel José Spotorno, que tenía 75 años y administraba grupos de face, organizando marchas callejeras bajo los lemas “Argentina no se rinde” y “La república nunca será roja”. Conceptos muy particulares de rendición, en una guerra que tenemos perdida ante el virus, de república y de color rojo, en una clara alusión al comunismo. Si alguien piensa que el peligro es el comunismo, le convendría tomar un libro y leer algo sobre esa teoría que no es aplicable en ningún lugar del mundo. “Estaba enfurecido con las medidas tomadas para detener el virus”, dijo un familiar. De ese virus murió.
Ahora debemos esperar el fin de este mes, para saber cuál es el saldo de la marcha al Obelisco, dirigida por “patriotas de cotillón”.
Una cita para los que dicen “hay que convivir con el peligro y con la muerte”. Todos vivimos expuestos a esas circunstancias, pero algunos, la mayoría diría yo, preferimos cuidarnos porque sabemos la peligrosidad del enemigo.
Demasiados antis, justamente de aquellos que se jactan de ser PRO.

Eloy Rodríguez